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juancar Teniente
Registrado: 24 Oct 2006 Mensajes: 87
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Publicado: Jue Mar 08, 2007 11:45 am Asunto: |
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Nuestra maniobra, unida a la del Trinidad, nos había posicionado para realizar un barrido de proa en toda regla, el sueño de cualquier comandante.
La distancia volvía a impedirnos emplear nuestras carronadas por lo que el peso del disparo volvería a ser insuficiente para causar daños decisivos, salvo que tuviésemos un golpe de suerte. Pero la experiencia me había enseñado en que la suerte hay que buscarla y que se presenta en contadas ocasiones y consideraba que nuestro cupo había sido sobradamente cubierto con el destrozo que causamos en el Sto. Domingo.
A pesar de todo confiaba en que la munición enramada podría hacer mucha mella en el buque insignia español.
A la voz de fuego las baterías de estribor vomitaron su mortífera carga. Esta vez los daños fueron más importantes que en nuestro primer encuentro con el Trinidad y gran parte de los aparejos del bauprés y trinquete aparecía destrozado sobre la cubierta del inmenso barco.
- ¡¡Maldita sea!! ¡¡Ese monstruo encaja nuestros golpes como si fuesen cosquillas!! ¡¡Ni en barrida hemos sido capaces de desarbolarle!! ¡¡Teniente Wiggins!!
- ¡¡Señor!!
- Recoja trapo y vire todo a estribor.
La mirada del teniente me bastaba para comprender que no entendía o compartía esa orden, pero su disciplina le impedía discutir las instrucciones de su comandante, y menos delante de la tripulación.
- Teniente. Si continuamos con nuestra actual velocidad provocaremos un hueco a nuestra popa que puede ser aprovechada por el Trinidad para intentar cortar la proa del Victory lo que le provocaría un destrozo tremendo. Si por el contrario aminoramos la marcha y acortamos suficiente distancia lograremos evitar ese problema y, además, volveremos a disponer de una barrida de proa. Esta vez perderá su mástil con absoluta seguridad, lograremos hacer disminuir su velocidad y puede que eso sea suficiente para librar al Victory. ¿Qué haría usted Teniente? ¿Seguiría avante abandonando a su Almirante o se quedaría para ayudarle?
Una leve inclinación de cabeza me indicó que mi segundo compartía mi decisión y girándose comenzaba a dar las oportunas instrucciones para que nuestro buque frenase su marcha y volviese a encararse con nuestro adversario.
A pesar de ello el teniente no pudo evitar susurrar par si mismo:
- Por San Jorge. Como los cálculos del Comandante sean erróneos la colisión con la proa de ese monstruo actuará como un ariete y nos partirá por la mitad.
Nuevamente nuestra artillería tronó y esta vez, como había ya previsto el comandante, el bauprés y trinquete del Santísima Trinidad se precipitaron sobre la cubierta. A pesar de que los marineros españoles trabajaron bien evitando el enredo, el grandísimo buque vio reducida su marcha lo suficiente para evitar la colisión con el Namur.
- ¡¡Señores!! Prepárense para pelear como leones. Los barcos españoles no tardarán en rodearnos y tendremos que enfrentarnos a ellos con la única ayuda del Victory. ¡¡Vendamos cara nuestra piel y demostrémosles porqué Inglaterra gobierna en los mares!! ¡¡Que Dios salve al Rey!!
Ultima edición por juancar el Jue Mar 08, 2007 11:47 am, editado 1 vez |
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pytor Socio

Registrado: 06 Mar 2006 Mensajes: 48
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Publicado: Vie Mar 16, 2007 7:48 am Asunto: |
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Timonel, meta caña a estribor.
Pero...señor eso nos mete en las fauces inglesas.
Cojones timonel, ha llegado la hora de demostrar que tenemos dos cojones, tenemos poca movilidad, el Prince nos va a cortar la proa y el Excelent la popa, el Culloden se prepara para hacer de yunque entre los dos martillos, el huir es imposible, solo queda demostrarles de que estamos hechos los españoles.
Con dos huevos, !!!!disparar al aparejo del Culloden siempre no van a tener la flor en el puto culo!!!!!
Apretaros los machos en cubierta, son tres contra uno, como siempre en grupo el atajo de cobardes. Santiago y cierra España!!!!!.
El Almirante Moreno que sigue a pie firme en el castillo de popa del Principe de Asturias.
PD: Kiels, la suerte esta de tu parte y te salvaste de que te destrozara el aparejo, reconoce que no esperabas la maniobra, seguro que la potra inglesa de la partida te salva otra vez , pero el miedo que estas pasando...... A Beckelar....disfruta mamonazo, veo a traves de los bytes de la red como babeas de alegria 
Ultima edición por pytor el Vie Mar 16, 2007 7:49 am, editado 1 vez |
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juancar Teniente
Registrado: 24 Oct 2006 Mensajes: 87
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Publicado: Vie Mar 16, 2007 1:34 pm Asunto: |
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- ¡¡¡Teniente!!! ¡¡¡Recarguen la banda de estribor con metralla!!!
¡¡¡Contramaestre!!! ¡¡¡Recojan todo el trapo!!! ¡¡¡Gire de popa 7º a babor!!!
¡¡¡Atención a la banda de babor!!! ¡¡¡Apunten al aparejo del Atlante!!!
El tiempo parecía que discurría con una enorme lentitud.
Rápidamente nuestros artilleros recargaron los cañones con la tanta odiada, por todas las tripulaciones del mundo, metralla.
Mientras el Namur realizaba su giro de popa el Trinidad continuaba amenazante su rumbo.
- Wiggins, confiemos en que el Victory consiga aferrarse, de lo contrario no tendremos capacidad para evitar la colisión con ese monstruo.
Desde la cubierta de mi buque vimos como volaban los garfios de abordaje desde el Victory y como estos mordían la tablazón de la borda del Trinidad. Un suspiro de alivio se escapo de lo más profundo de mi ser pero tan sólo duro un momento. La tripulación del buque insignia española, cuya calidad siempre había sido tan denostada, había logrado cortar los garfios del Victory y conseguían que su buque continuase con el rumbo que tenía marcado.
- ¡¡¡Baterías de estribor!!! ¡¡¡Fuego!!!
Una lluvia de pequeños proyectiles barrió la cubierta del buque español abriendo grandes huecos entre sus filas, aunque apenas fuese un arañazo entre los más de 1000 tripulantes que formaban el equipaje del magnífico barco.
- ¡¡¡Baterías de babor!!! ¡¡¡Fuego!!!
La distancia justa y la munición enramada destrozaron el aparejo del Atlante, que a su vez también nos había impactado dañando una parte importante de nuestro mesana y causado bajas en nuestra tripulación. Otro palo había caído en el Atlante reduciendo al mínimo su movilidad.
- ¡¡Caballeros!! Ya nos hemos librado de un enemigo que aunque todavía puede combatirnos no puede causarnos excesivo daño. Ahora concentrémonos en lo que se nos viene encima.
- ¡¡Atención a la colisión!!
El Trinidad continuó su inexorable avance y un terrible golpe sacudió todas y cada una de las cuadernas de ambos barcos.
- ¡¡Teniente!! ¡¡Parte de daños!!
- Señor. Hemos tenido suerte. Hemos sufrido menos daños de los esperados. El mesana ha tenido impactos y se encuentra muy dañado. Varios tripulantes han quedado fuera de combate, la mayoría aplastados por las piezas que han sido desmontadas por el golpe.
- ¿Y ellos?
- A simple vista más o menos como nosotros pero se aprecia cierta desmoralización entre sus tripulantes.
- Bien. Aprovechemos este nueva oportunidad de barrida que se nos ofrece e intentemos rendirles. Destine personal a la banda de babor que vigile al Atlante y que estén preparados para repeler cualquier intento de abordaje.
La hora decisiva del combate se acercaba. |
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Willow

Registrado: 09 Nov 2006 Mensajes: 7
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Publicado: Lun Mar 26, 2007 12:35 pm Asunto: |
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Bueno, me animo yo a publicar un primer relatillo... espero sea del agrado de todo el mundo. Es sobre el Teniente de Fragata Guillermo Santos a bordo del Santísima Trinidad y al mando de la 3ra batería. El relato empieza justo cuando se acaba de rendir el Santo Domingo. Disfrútenlo:
La estructura de madera del Trinidad se lamentó crujiendo gravemente ante la rápida maniobra que se hizo para evitar la mole del Santo Domingo. Guillermo Santos, teniente de fragata y jefe de la tercera batería del Santísima Trinidad, se tambaleó y se preguntó que diablos había pasado. Tan solo se había oído un disparo cercano, no parecía suficiente como para haber desarbolado a nadie, ni siquiera para romper el timón y dejar sin gobierno al Santo Domingo. “¡Se han rendido!” pensó con. Guillermo ya suponía lo que había ocurrido. Incomprensible. El costado del Trinidad pasó muy cerca del Santo Domingo y a través de las portas de babor, el teniente pudo ver la cubierta del buque rendido con gran desconcierto entre su tripulación. Blanco y en botella. La chusma embarcada se habían aterrorizado ante una barrida del enemigo y había abandonado sus puestos. En la cubierta del navío rendido se podía ver a los oficiales gritando desesperados para que la gente volviera a sus puestos, amenazándoles, suplicándoles... pero los marinos de leva, de haber podido, se hubieran echado a correr por encima del mar. Guillermo no estaba dispuesto a que ocurriera lo mismo, por lo menos en su batería. “¡Al primero que haga un amago de abandonar su puesto, lo dejo ensartado y sin necesidad de que venga un inglés para desollarlo! ¿Entendido?”.
El teniente pudo escuchar la voz del comandante a través de un embudo de latón gritando al buque rendido: “¡Vuelvan a izar la bandera o les consideraremos enemigos y dispararemos!” Los artilleros veteranos ni se inmutaron, la chusma. que abundaba en la tercera batería del Trinidad en la que mandaba Guillermo carraspeó nerviosamente. Nadie dijo ni una palabra. El teniente de fragata sabía perfectamente que nadie iba a disparar a nadie, exceptuando claro a los perros ingleses que disparaban a todo lo que se moviera si les parecía que con ello sacaban algún provecho, y algo que se movía en ese instante era el Santísima Trinidad y el barco que acababa de rendir a los otros se disponía a hacer lo mismo de nuevo, o por lo menos a intentarlo. No podía ver al inglés por ninguna parte desde la tercera batería pero estaba convencido que se trataba de algún tres puentes que estaba situado delante de la proa. Entonces sonó el estampido de las bocas de fuego inglesas muy cerca. Se pudo escuchar como la munición impactaba contra la proa y contra las velas dejando probablemente al pobre león rampante del mascarón echo un cirio. Estaban disparando palanquetas al aparejo, quizá eso les salvó de ser destrozados. “¡Todos en vuestros puestos! ¡Que no se mueva nadie!”. Le animó el echo de no oír ningún grito de desesperación en la cubierta superior, todo parecía ir bien. Los daños debían de ser mínimos. Por las portas pudo empezar a ver la proa de otro buque inglés que pasaba por delante del rendido Santo Domingo. Un enorme tres puentes que alguno identificó como el Victory y otros como el Barfleur.
“¡Atentos todos a ese hereje! Cuando se encuentre a tiro...” Le interrumpió un segundo estruendo por la proa, de nuevo el inglés que les barría disparaba. En esta ocasión se oyó como caían trozos de velamen y jarcias sobre el castillo, los destrozos debían de ser mayores. El teniente Santos pudo constatar que el buque inglés, Victory, Barfleur o quien diablos quisiera ser, hereje y punto, estaba demasiado cerca, la enramada que llevaban cargada en el Trinidad apenas iba a hacerles daño. Estaban todos en absoluto silencio para poder oír la orden del comandante. “¡Fuego a babor!” La palabra mágica recorrió las baterías de arriba abajo repetida por los oficiales y empezó el infierno a bordo. La temperatura subió un centenar de grados y las piezas de babor de la tercera batería del Trinidad escupieron plomo junto a las del resto del barco. Espectáculo ensordecedor, pero inútil, como había temido Guillermo, toda la enramada rebotó contra la alta cubierta británica causando pequeños desperfectos en la elegante línea del barco. “¡Rápido, recargad munición doble!” Los campesinos tropezaban, alguno estaba aturdido por los estampidos. “Maldición...” pensó Guillermo, “...esta gente es peor de lo que esperaba.” Sonó de nuevo la descarga del buque que tenían delante y al que el teniente empezaba a odiar con toda su alma y de nuevo sonaron los impactos por encima de sus cabezas, aunque en esta ocasión se pudo escuchar como se vencía el trinquete entero y como caía por la borda con algún gaviero abrazado a los mástiles y chillando despavorido. El buque inglés estaba ya muy cerca, Guillermo lamentó no tener cargada ya la munición doble, hubiera causado un lindo destrozo en tan bonito barco y a través de la porta pudo ver como en la cubierta se preparaban para abordarles. “¡Esos perros quieren abordarnos!” Exclamó un artillero veterano. En efecto, los garfios de abordaje partieron de la proa del enemigo para amarrar la proa del Trinidad, sin embargo la tripulación del castillo de proa reaccionó bien y cortó rápidamente los cabos que habían lanzado. Por detrás del inglés, Guillermo pudo reconocer al San José dándoles estopa. Le consoló saber que no estaban solos en el infierno. Sin embargo el Victory (alguien reconoció por fin al buque tan cerca como estaba) no pareció darse por vencido y lanzó una fuerte descarga contra la borda del Trinidad, las balas se empotraron contra el costado del Trinidad y alguna se coló por las portas desmontando una pieza de artillería de la batería y matando a dos de sus servidores. Al mismo tiempo se pudo oír que el barco que les hostigaba desde proa disparaba metralla sobre la cubierta, matando probablemente a mucha gente. Guillermo pudo oír al segundo al mando Iosef vociferando en el castillo de proa para evitar que la tripulación siguiera el ejemplo del Santo Domingo. A duras penas podía mantenerse la disciplina y la gente estaba a un ápice de refugiarse en las bodegas y suplicar por su vida
Entonces ocurrió algo que no estaba en los cálculos de Guillermo. El Trinidad impactó fuertemente contra el buque que les estaba barriendo, ¡estaban condenadamente cerca!. El teniente de fragata cayó rodando golpeándose la cabeza en la caída. El golpe que se había dado le provocó una leve conmoción, todo parecía discurrir a cámara lenta. Pudo ver a un marinero gritando y corriendo a refugiarse a la bodega, pero por suerte, un sargento de artillería que allí estaba le descerrajaba un certero tiro en la cabeza haciendo que si bien la tripulación estuviera asustadísima no abandonaran nadie más sus puestos de combate. Lo siguiente en ocurrir fue un fogonazo desde el Victory con las intenciones más malas. Los impactos se volvieron a sentir en el costado, aunque en esta ocasión la tercera batería quedó relativamente a salvo. Después, como si de un concierto se tratara vino de nuevo la ración de metralla desde el odiado inglés de proa al que todavía no habían visto. Guillermo se levantó de un salto a tiempo para comprobar que las baterías inferiores ya estaban disparando la bala doble contra el Victory “¡¡Fuego!! ¡¡Fuego coño!!”. Esta vez la andanada quedó muy deslucida, porque cada artillero disparó cuando Dios le dio a entender pero los daños causados en el enemigo se pudieron ver claramente. Un grito de alegría recorrió las gargantas españolas. Les estaban dando lo que se merecían a los herejes ingleses a pesar de estar recibiendo un terrible castigo.
El Trinidad echó de nuevo a navegar con decisión cortándole con maestría la proa al Victory. Guillermo pudo ver como el Santo Domingo izaba de nuevo el pabellón y los marineros de su batería también, haciendo que gritos de alegría resonaran de proa a popa. Desde cubierta se ordenó atención a estribor y Guillermo pudo ver como poco a poco se empezaba a ver el costado del inglés que tanto daño les había causado y al que tantas ganas tenían de saludar como se merecía. Como bien había sospechado se trataba de un tres puentes y estaba tan cerca que pudo reconocer los pálidos y pecosos rostros de los piratas ingleses. Ahora tendrían el doble de trabajo en el Trinidad, pero por suerte no estaban solos. Pudieron ver a otro buque español maltratando al inglés por la otra banda. “¡Rápido! ¡dispónganse a servir la piezas de babor y estribor!”. Hacía un calor terrible y los ojos escocían. El costado a franjas del inglés se preparaba para escupir una vez más fuego, metralla con total seguridad, pero ahora teníamos la opción de devolverles el fuego, de cara a cara, y para chulos nosotros que nos enfrentamos a dos a la vez. El guardiamarina más joven de la dotación, bajó desde cubierta para comunicar las órdenes de Waldstein al teniente. Había que retener el disparo a babor para que resultara más efectivo y disparar todos los cañones al mismo tiempo. “¡Esperad la orden!” Los artilleros terminaron de cargar los cañones que apuntaban al Victory y aguantaron el aliento. El silencio en toda la batería era sobrecogedor, la proa del Victory estaba cada vez más cerca, y el otro tres puentes se disponía a dar un nuevo sartenazo sobre la tripulación, las bordas muy cerca, los ingleses vociferando en su jodido idioma y en el Trinidad un silencio sepulcral roto por los cañonazos que se oían provenientes de barcos más lejanos. Entonces se alzó solemne el vozarrón del comandante “Todas las baterías... ¡¡Fuego!!” |
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pytor Socio

Registrado: 06 Mar 2006 Mensajes: 48
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Publicado: Mar Mar 27, 2007 6:41 am Asunto: |
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El timonel desesperado veia como la sombra del Prince George se recortaba contra el horizonte "nos va a barrer ese cabrón....Almirante nos va a barrer....". "Calla cojones" le espeto el almirante. El Principe de asturias cabeceo hacia arriba y lanzo una andanada completa contra el Culloden alla en su babor.
El Almirante sin mirar el resultado de la andanada se giro a su timonel, "Hernandez cojones, todo a babor, vamos haz bailar como tu sabes al Principe, a ese berraco ingles le va a costar pillarnos en barrida, aun tienen que hacer muchas cosas para vencer a un español".
Un griterio de alegría corria en la banda de babor del Asturias, el palo delantero del Culloden caia destrozado al mar y el barco perdia arrancada.
"Bueno, ya solo combatimos contra dos y medio Hernandez" sonrio forzadamente el Almirante. "Contramaestre, saque a todo el personal no imprescindible de la proa y armelos con lo que tenga, esto se va a poner serio en un par de minutos...." |
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beckelar

Registrado: 09 Dic 2006 Mensajes: 17
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Publicado: Vie Abr 06, 2007 9:13 pm Asunto: |
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- Señor, puede que vuestras órdenes de fuego hayan sido obedecidas hasta el momento, pero las velas del Príncipe Jorge siguen siendo mías. ¡ Johnstone, largue todo el trapo!- con el último eco de las palabras de Irwin, las alas del navío inglés se abrieron, majestuosas. Foques, petifoques, juanetes, sobrejuanetes…Todo el trapo posible, lo que hizo dejar atrás por fin al Culloden.
- Estimado John, no prosperará en la marina si persiste en esa actitud; esto es la guerra, y en la guerra hay que hacer sacrificios. Ahora arriesga sus palos y sus hombres por…¿honor?
- Sí, señor, y por no disparar ni una sola vez más con un camarada en la línea de tiro.
Y la jugada, inexplicablemente, salió bien: el Príncipe de Asturias, con una obcecada determinación, disparaba una y otra vez sobre el Culloden. Al final consiguió su objetivo, derribar el palo de trinquete de Carlington (“con mi inestimable ayuda”, pensaba desolado Irwin). Pero con ello había cometido la que sería quizá su última imprudencia (muy pocas hasta ahora, bien es verdad, pues al mando de la nave española debía haber un buen capitán y sus hombres no parecían ser de la leva forzosa y la chusma habitual). Todos los oficiales lo vieron, un brillo depredador apareció en sus ojos, sobre todo en los del comodoro escocés.
Una constante carrera. Maniobras, leves golpes de timón para capturar hasta la más leve bocanada de viento…Parecía que el príncipe inglés iba a pasar antes que el español, en una desesperada búsqueda que solo podía alcanzar uno. Pero no fue así; fue un empate, que presagiaba la consabida lucha de penol a penol. Irwin lo lamentaba, pues le gustaba maniobrar, disfrutar de la ventaja que le brindaban sus expertos marineros y artilleros a distancia, conseguir una posición ventajosa para asaltar con mayores garantías la casi inevitable lucha cerrada, cuerpo a cuerpo. Pero sea, si Poseidón así lo quería…
Adam por fin tenía una línea de disparo claro. Clarísima, porque solo una docena de yardas o menos le separaban del Príncipe de Asturias. Era un poco más grande que su navío, sus puentes estaban un poco más altos que los suyos, así que, espeque y palanca en mano, se dispuso a ayudar en la titánica tarea de elevar los cañones. Unos grados, diez, quince a lo sumo.
- ¡A sus portas! ¡Destruid sus cañones! Que lo último que vean sus artilleros sea hierro inglés!
Así lo hicieron. Por apenas décimas de segundo la andanada albionense se impuso a la hispana que, cegados por el humo enemigo y el propio vieron truncado en gran medida su propósito (que era el mismo, acabar con la potencia de combate del enemigo, no con su barco)
- ¡Señor, el nº 12 ha explotado! Los hombres están bien, pero la porta ha volado y…
- Tranquilo, Hooch. Apaguen ese fuego, agua, agua ahí.¡¡Vamos, una vez más, con fuerza!!
- ¡Adam!- su compañero de camareta, de coy, de mesa y guardia tantas veces, Peter Bishop, estaba en la escalerilla que daba acceso a la cubierta- ¡Arriba, coge unos cuantos hombres y arriba!
- Pero…aún no he tirado tres palos…-dijo, sonriendo.
- ¡No, pero hay abordaje!- Al oir esa palabra, los sanguinarios y piratas marineros ingleses, imbatibles en esas vicisitudes, pendientes del botín y la gloria, empuñaron alfanjes, chuzos, hachas, espadas y pistolas y emprendieron el camino hacia arriba.
El capitán español no se decidía; Irwin podía ver perfectamente a los iberos oscuros, bajos y feos que le desafiaban, más sin moverse un ápice. No voló ni un garfio, ningún marinero se disponía a saltar a su cubierta, ninguna tabla salvaba la distancia entre ambos buques, la red de abordaje seguía en su sitio…El capitán inglés vio, entre el humo y el velamen enemigo, a un barco…Inglés, sí, el Excellent may be. Y supo lo que debía hacer. Miró al comodoro, que tenía una expresión complacida, ausente (uno de sus dos ayudantes de campo, sus edecanes, el joven Bishop, había desaparecido, quizá había ido en busca de refuerzos y su compañero el teniente Stuart-Philips), y al temible highlander tras él, que había desenvainado su claymore y esperaba, con los ojos casi en blanco, el momento de la lucha cara a cara. Bien. Irwin se lo daría.
- ¡Señor Graham, todo a babor, a embestir! ¡ Todos preparados, a mi orden! _________________ Sven Knutsonn,Tapperhet de la Armada Sueca
Stefano Scanzi,Rossa de la Armada Veneciana
Adam Stuart-Philips,Virginie de la Armada Británica
Sir Damien Philips-MacIntyre, Prince George de la Armada Británica |
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pytor Socio

Registrado: 06 Mar 2006 Mensajes: 48
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Publicado: Lun Abr 09, 2007 7:32 am Asunto: |
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Por la amura de estribor el Culloden perdia arrancada, los habiamos jodido, pero la cosa estaba más que fea, el Excellent venia a todo trapo por nuestra popa y el Prince corria como un galgo para cortar la proa.
El Almirante miraba con rictus adusto la situación.
"Contramaestre, vayase a estribor y preparase para defenderse del abordaje ingles". ¿
"Que abordaje señor? Nos van a cortar la proa!!!!".
"A tomar por el culo contramaestre, el que van a hacernos en dos minutos esos cabrones de rojo que van montados en el Prince!!!!!, no nos cortaran nada, el comandante ingles no arriesgara tanto como para cortarnos a todo trapo"
"Timonel dos cuartas a babor"
Las cuadernas del castigado principe gemian del esfuerzo, pero una vez más el barco dió de sí por encima de lo esperado. Tal y como preveia el Almirante, el capitan ingles ordeno recoger las velas y el principe en un supremos esfuerzo evitó por el momento la barrida. Decenas de casacas rojas se veian desde la borda del buque español, nuestra infanteria embarcada, impecablemente formada esperaba el abordaje enemigo.
Fuego!!!!! , el disparo de estribor fue bastante malo, solo seis o siete disparos golpearon violentamente al Prince, el suyo no fue mucho mejor, las duras tablas de madera colonial aguataron el choque del acero ingles. La popa inglesa comenzaba a humear.
Moreno miraba consternado como la proa del buque ingles giraba hacia ellos.
"Esos cabrones quieren chocar, malditos puercos, quieren pararnos para que nos remate el Excellent....que listo es este cabrón" "Preparados para el choque!!!!!!!!"
Un ruido terrorifico precedio las caidas y las roturas de jarcias, maderos, cañones y ....huesos, el Principe se movió hacia babor, Moreno se incorporó lo más rapido que pudo y vió consternado como los cañones del Prince les apuntaban desde muy cerca. El buque ingles habia salido muy malparado del impacto y su palo de mesana habia caido por babor junto a algunas decenas de casacas rojas que se hundian rapidamente. Por el rabillo del ojo observó al Excellent corriendo por babor.......era la ultima oportunidad de frenarle.
"Artilleros de babor!!!!! descabezar a esos cabrones!!!!!". "!Aguantad hijos mios, aguantad! !SANTIAGO!!!!!!!!" |
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Willow

Registrado: 09 Nov 2006 Mensajes: 7
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Publicado: Dom Abr 15, 2007 11:01 am Asunto: |
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'¡¡Fuego!!' Guillermo repitió la frase del comandante y en su vida jamás oyó un estruendo similar. Los cerca de 130 cañones del Trinidad - alguno menos a estas alturas, pues los ingleses les estaban poniendo bonitos - escupieron casi al unísono contra el Victory y contra el inglés que estaba a estribor y que tanto había estado tocando los huevos. Los destrozos provocados en ambos barcos fueron cuantiosos y la tripulación jaleó animada de mandar tanto bastardo al infierno. Al instante varios balazos impactaron contra el costado haciendo crujir la madera gravemente y haciendo llover astillas y humo. Los proyectiles les causaron daños severos inutilizando dos cañones de estribor en la batería y matando a mucha gente. Al lado mismo del teniente había un artillero chillando de dolor con el brazo complétamente astillado y colgándole de un tendón que le quedaba "sano". Guillermo reprimió la arcada como pudo y ordenó que bajaran al infeliz al sollado junto con otros muchos heridos mientras él se quedaba ayudando a atender las piezas y a tirar cadáveres por la borda.
En esas estaba alegrándose de que el jodido inglés desapareciera de vista - ahora podía verse claramente al Atlante maltratadísimo y atacando con viveza al enemigo - cuando el guardiamarina le tiró de la casaca. El chaval estaba empapado en sangre, aparentemente ajena y se podía leer el terror en sus ojos. 'El comandante... ha sido herido...' dijo con un hilillo de voz y sorbiéndose los mocos. El teniente se mostró visiblemente preocupado '¡Pero... ¿cuál es su estado diantre?!' El chaval dudó, 'Ha recibido un disparo de mosquete en la pierna... sigue en el puente' El chaval le estaba poniendo realmente nervioso, vale que estuviera poco fogueado, pero si no tenía nada mejor que decirle le iba a mandar de un puntapié a la cubierta 'el capitán ordena decirle que ha mandado clavar la bandera... y también me ha pedido que reúna gente para subir a la cubierta...' El muchacho seguía hablando demasiado lento. 'Suba arriba, en seguida mando hombres" El jovencito se alejó fantasmagóricamente. Santos señaló con el dedo a una docena de hombres mientras se acercaba al foso del combés 'Tú, tú y tú, subid inmediatamente a servir las piezas de cubierta' Los hombres obedecieron de mala gana, no se les veía muy motivados a abandonar las seguras tablas de la primera batería. Cuando llegó al foso, Guillermo oteó el paisaje en cubierta, el espectáculo era dantesco, la metralla habia exterminado a casi toda la tripulación. Los heridos abundaban y presentaban un aspecto horrible. La arena de cubierta, teñida de rojo, había dejado de cumplir su función hacía un rato y empezaba a chorrear sangre.
Sin perder más tiempo y tras el fugaz vistazo, Santos volvió a dirigir a sus hombre '¡Rápido! Recargad la banda de babor, ¡¡vamos a despellejar a estos ingleses hijos de puta!!' El Victory aparecía demasiado cercano, su bauprés estaba a punto de pinchar el costado español y Santos ya se preparaba para el inminente impacto, no quería rodar por el suelo como en la ocasión anterior. '¡Rápido muchachos, ya son nuestros!' Estaba a punto de ordenar fuego cuando desde arriba se oyeron gritos '¡¡Nos abordan!! ¡¡Todos a sus puestos!!' Santos se giró y ordenó a todo el mundo dejar lo que tuvieran entre manos y agarrar un chuzo de abordaje. La tripulación estaba enloquecida y diezmada, pero si había que vender la piel, sería a un precio muy alto. '¡¡El comandante ha clavado la bandera, este barco no se rinde, maten a todo inglés sin piedad, ellos no la tendrán con nosotros!!' Los ánimos surtieron efecto y la gente empezó a gritar y jalearse, la moral no era como para tirar cohetes pero al menos estaban motivados, era tan simple como matar o morir.
Empezaron a colarse ingleses que pasaban por el bauprés y saltaban a cubierta o trataban de entrar por las portas trepando por la jarcia. '¡Todos al medio!' La enfurecida tripulación empezó a machacar ingleses, pero eran muchos y no en vano estaban mucho mejor preparados y las bajas en el Trinidad eran abundantísimas. Santos pegó un tiro con una de sus pistolas a un inglés que llegó demasiado lejos y empleó su sable con dureza contra un oficial inglés. '¡A ellos! ¡Por Santiago!'. El empuje de los británicos fue violentísimo y los cadáveres se acumulaban por todas partes. Tras unos eternos minutos consiguieron repeler el abordaje. Los gritos de alegría resonaron en todo el barco, pero Guillermo sabía que volverían al ataque, las bajas a bordo rozaban ya la tragedia. Los que estaban enteros ayudaron a los heridos a bajar al sollado y los ingleses medio muertos eran rematados con saña y arrojados por las portas junto a los cadáveres propios. El teniente comprobó que las heridas que padecía eran mínimas, una fuerte contusión en la cabeza y un leve pinchazo en la pierna que le escocía levemente. 'Sobreviviré' pensó para si mismo. A pesar de estar razonablemente bien la sangre ajena le empapaba la casaca azul y la pólvora tiznaba su cara, un aspecto muy lamentable... En cubierta se oía el disparo de la fusilería y gritos llamando a la gente a cortar los cabos del Victory. Los ingleses, aún con bastantes bajas se jaleaban en su idioma con muchos ánimos. '¡Rápido! Todo el mundo a su puesto de combate... ¡Estos perros volverán!' Santos tenía la certeza de que no aguantarían otra acometida como esa y ya estaba resignado a matar cuanto inglés pudiera antes que lo mataran a él, y se dedicó a cebar sus dos pistolas y a animar al personal.
'¡Hay vienen otra vez!' En efecto, los británicos se habían vuelto a reagrupar y saltaban enfurecidos sobre el Trinidad como una jauría de perros salvajes. El teniente empezó a luchar contra los que se colaban en la batería y a dirigir a sus hombres. Entonces se dio cuenta de lo dramático de la situación. Desde el foso combés empezaron a caer ingleses cual llovidos del cielo y ellos estaban luchando ya sin esperanza. En la cubierta se había ido todo al carajo, solo luchaban los marineros confinados en las tripas del buque, ellos.
El enemigo acometió con saña contra los hombres que seguían luchando y Santos sabía que como oficial al mando de esa porción de gente debía ser él el que mandara dejar las armas, estaba a punto de hacerlo cuando un británico le pegó un tiro a la altura del pecho. El teniente quedó de rodillas y con un terrible dolor mientras se apretaba el balazo con las manos cada vez más llenas de sangre, siguió consciente el tiempo suficiente para ver como sus hombres iban tirando las hachas al suelo y como los que no lo hacían eran reducidos con violencia, después se desplomó del todo y lo último que sintió fue su cabeza golpeando contra el suelo. |
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Navill42

Registrado: 06 Abr 2007 Mensajes: 2 Ubicación: Carabanchel Alto - Madrid
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Publicado: Dom Abr 15, 2007 2:41 pm Asunto: |
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- Capitán...
- ¿Sí Philipp?
- El Santísima Trinidad ha caido.
- Excelente.
Navill le dio una calada a su pipa calmado.
- ¡Tres hurras por el Victory!
Y resonaron de Proa a Popa.
- ¡Y tres por nosotros! - Navill miró sádicamente al San Nicolás - ¡Toda la gloria no será suya!
Y el mar respondió gritando.
El Diadem ceñía sus velas, avanzaba mucho más despacio que con el viento de popa, pero, desde luego, el viento aparente hacía que pareciera que fuera muchísimo más deprisa que antes. Era esa la sensación y el olor a la pólvora que se empezaba a distribuir por las cubiertas de cañones el que le ponía en estado de alerta.
- Esos cristianos... espero que la Madre tenga misericordia de todos ellos...
- Señor... casi toda nuestra tripulación son cristianos... buenos hombres de Dyfed, pero cristianos...
- Lo sé, pero lo de esta batalla no es sólo cuestión de fe... El Victory nos necesita.
Navill sacó la pistola de su cinto, ácarició la culata de hierro y disparó al aire mientras que volvía la mirada al Santísima Trinidad. Todos en la cubierta se volvieron para mirarle.
- Por los muertos ¡Los suyos y los nuestros! - Estaban cansados, estaban siendo derrotados, pero seguían luchando. Los españoles, muchos de ellos, valerosos tenientes en las tripas de su barco peleando por los últimos centímetros de todo aquello en lo que creían, seguramente, por muy cristianos que fueran, serían acogidos por la madre y respetados en el futuro. _________________ Desde la Atlántida |
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pytor Socio

Registrado: 06 Mar 2006 Mensajes: 48
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Publicado: Lun Abr 16, 2007 7:49 am Asunto: |
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La cara del Almirante Moreno se crispaba al tomar la decisión, sabia de la pericia del capitan ingles, pero debia de intentar la sorpresa, un golpe de mano audaz. "Contramaestre, es el momento de demostrar el valor que dice que tiene, quiero ver como toma el Prince en menos de veinte minutos". No se fiaba mucho de la inteligencia del contramaestre, pero eso si, tenia dos huevos el rufian.
Centenares de infantes vestidos de azul esperaban que los garfios aferraran al ingles. las hachas de abordaje y mosquetones brillaban en el sol de la mañana.
Los garfios volaban chirriando al clavarse en la madera, a la voz del contramaestre los infantes se levantaron como un solo hombre y apuntaron los mosquetes hacia sus contrapartes ingleses. " !Fuego!!!!!" gritó el contramaestre unas decimas antes que lo hiciera el oficial de abordaje ingles. La salva española fue certera y devastadora, decenas de casacas rojas cayeron al instante.
El contramaestre sabia que no habian sorprendido al enemigo, pero las ordenes eran claras, con un grito feroz inicio el abordaje justo en el momento de recibir la descarga de la mosqueteria britanica. Una bala atravesó sus dos carrillos limpiamente mientras gritaba, eso no impidió que con su sable encabezara el ataque.
Como dos olas chocaron las formaciones, las hachas y sables tomaron el mando y las bajas en ambos bandos se tornaron terrorificas.
Moreno veia como su ataque no habia tenido la sorpresa, pero sus bravos hombres mantenian a raya a los experimentados ingleses. Desgraciadamente no podia hacer intervenir a la reserva, por babor venia a toda vela el Excellent. Moreno esbozo una sonrisa, el ingles le habia dado por muerto muy pronto, demasiada confianza de ser tres contra uno. La bateria de babor escupio fuego contra el britón y la enramada de esa banda se cobró su pieza, el trinquete del Excellent desapareció de la vista de Moreno y la mayor estaba llena de agujeros. El inglés viró a estribor para eludir el mortifero fuego español mientras perdia rapidamente arrancada y recogía el trapo que le quedaba a toda velocidad.
Los acontecimientos se sucedian, a lo lejos el Trinidad arbolaba la Unión Jack. "Antes todos muertos que rendidos". El abordaje era una puta carniceria, pero los infantes de marinas españoles iban imponiendo poco a poco su numero.
Moreno llamó a sus guardias de corps, desenfundo su sable, amartillo su pistola y les dijo "Señores, hasta el ultimo hombre debe de dar lo máximo de si, el señor les tenga en su gloria, España nos necesita más que nunca. A por ellos joder.". |
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pytor Socio

Registrado: 06 Mar 2006 Mensajes: 48
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Publicado: Mar Abr 24, 2007 6:54 am Asunto: |
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Moreno habia tomado una decisión, quizas hubiera podido con el Prince George, pero el Excellent podia abordarle por el lado desprotegido, antes de que Collinwood tuviera la oportunidad, los españoles cortaron los cabos que le unian al buque ingles.
El Principe comenzó a moverse lentamente rolando a babor, el viento iba hinchando sus velas, Moreno mantenia asi el fuego sobre el Excellent que recibia una nueva descarga a corta distancia de los 100 cañones de babor, las astillas del tres puentes ingles podisn verse claramente a esa distancia.
Desgraciadamante el Prince no estaba dormido, su vigoroso capitan intentaba cortar la proa de nuestro buque mientras disparaba con saña a nuestro casco, afortunadamente la madera cubana aguantaba bien.
A popa volvia a entrar en combate el Culloden, sus 70 cañones refulgian a nuestras espaldas.
A lo lejos, la desesperación, Moreno procuraba ni mirar, 4 buques ingleses habian detenido (y rendido en muchos casos) a dos divisiones españolas.
"La cosa anda jodida" reflexiono Moreno. "A ver como salimos de esta, timonel, rumbo XXXXX"
"Muchachos preparados para encajar un par de disparos de esos cabrones!!!!, artilleros de babor, destrocen a ese cabronazo de Collinwood"
"Aun queda partida por jugar, por Españaaaaaaaaaaa!!!!" |
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pytor Socio

Registrado: 06 Mar 2006 Mensajes: 48
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Publicado: Jue Mayo 17, 2007 6:54 am Asunto: |
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El Principe de Asturias chirriaba quejumbroso ante el esfuerzo que le pedía el timonel, el pesado y obediente barco giraba todo lo que podía a babor para escapar de la tenaza inglesa.
Nuestros artilleros de babor intercambiaban fuego con el Excellent que empezaba a dar señales de vida tras el duro castigo que habia sufrido, en ese momento los disparos se oyeron por popa, una excelente andanada del Culloden anunciaba que tras muchos minutos nos habian vuelto a alcanzar, el duro casco de madera cubana aguantaba bien, pero otros 30 marineros habian dejado sus sesos sobre la cubierta.
A moreno no era lo que sucedia a babor y popa lo que más le preocupaba, a menos de 50 metros podia ver claramente como los artilleros del Prince se afanaban alrededor de los cañones. "Doble bala" pensó.....Timonel, "todo a babor!!!!! debemos de alejarnos!!!!", desgraciadamente comprobaba como el capitán ingles habia decidido ser drastico y no permitir que el Principe escapara, el enorme navio ingles tomó rumbo de colisión y aún perdiendo viento los dos leviatanes de la mar oceana volvieron a chocar.
El impacto fue estremecedor, decenas de hombres rodaban por el suelo gritando con huesos fracturados y astillados, el palo mayor casi habia perdido todo el velamen y los huecos en el casco eran preocupantes, al separarse por el golpe, Moreno pudo ver como el Prince tambien estaba hecho una verdadera pena, su proa casi habia desaparecido y restos de lo que en su día fue el timón flotaba en las aguas.
La tripulación de estribor victimas del pánico buscaban ponerse a cubierto y abandonaban sus puestos, antes de que el panico cundiera en todo el barco Moreno y sus oficiales espada en mano recorrieron el buque " !!!Recordar que sois marineros españoles!!!!, ! Luchemos mientras haya posibilidades! ! Podemos salir de aqui!!!! !Tenemos mejor viento directo a Cadiz!!! !Un ultimo esfuerzo!!!!.
Los tripulantes recobraron el animo y solo miraron hacia la proa....Cadiz, Cadiz estaba allí, la agujereadas velas del Principe se hinchaban de nuevo mientras que las de sus rivales menguaban faltas de viento. La esperanza es lo ultimo que se pierde.
Moreno miró a su alrededor....no pensaba lo mismo, el Culloden amenazaba con masacrar la popa y el Prince la proa con bala redonda. En su barco, solo la banda de babor funcionaba como una tripulación digna de ese nombre. Miro al cielo....solo un milagro les sacaría de esta. |
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beckelar

Registrado: 09 Dic 2006 Mensajes: 17
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Publicado: Mie Mayo 23, 2007 10:53 pm Asunto: |
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El carpintero de todo barco de su Majestad, fuese cual fuese su nombre (aunque Irwin creía recordar el de este, James Smith), era conocido como Astillas. Y allí estaba el del Prince George, un moreno bajito, de piel oscura, con un acento inglés curioso, abigarrado. Parecía uno de los muchos que ahora corrían, luchaban y morían en el barco enemigo, apenas a unas yardas de allí; tenía su explicación, pues era uno de esos llanitos de Gibraltar, medio español y medio inglés, y todo cuajo.
- Señó, le diría lo que va ma, pero e má fácil decir lo que va bie. E velamen aguanta, y el casco está Hércules. Una cuanta pieza desmontas, pero ná, ta to hecho. Y la gente cumbre, jarta de gana de matá mucho.
No sabía si lo había entendido bien, aunque sabía en líneas generales cómo estaba su buque: el timón había resultado dañado por el último impacto (tuvo que coger el timón para fijar él mismo rumbo de colisión, pues el piloto yacía a sus pies, muerto por una bala de mosquete), y notaba cómo el barco se resistía a virar, teniendo que gritar las órdenes a través de las cubiertas, hasta la base del timón donde los ayudantes de astillas y del oficial de derrota se afanaban en hacer moverse esas tablas maltrechas. La tripulación estaba furiosa, pues al separarse ambos navíos (los españoles habían cortado los cabos, brava tropa) habían dejado allí sus muertos y habían tenido que volver, presurosos y dando mandoblazos, sus oficiales y los hombres restantes.
El aparejo no le importaba ya; incluso la caída del palo mayor resultaría beneficiosa si actuaba de puente entre él y su enemigo. Había abandonado ya la primera premisa que aprendió en su vida de marino, el respeto cuasi sagrado al viento y a la posición ventajosa con respecto a él. Veía como toda la tripulación se unía a las tareas de matar y destruir: nadie se ocupaba del fuego en la segunda batería (aunque parecía de escasa importancia ya), nadie ayustaba o adujaba cabos (aunque después lo tendrían que hacer, y mucho). Veía como los marineros de las Indias, muchos malayos, dyak, hindús y polinesios se aprestaban para el combate. Algunos se arrojaban por las portas y desde la borda, cuchillo o alfanje en la boca o al hombro, y nadaban hacia el barco enemigo (se lo había visto hacer a menudo, en combates más pequeños, e incluso nadar por debajo de las fragatas y embarcaciones pequeñas a abordar). Otros juraban, maldecían y miraban con odio a los españoles. Los artilleros estaban dispuestos, con su carga mortífera en los cañones (por la cara del oficial español, al que veía muy gallardo y tieso en su alcázar, a punto de romperse el espinazo, seguro, de aguantar la pose, sabía perfectamente lo que iban a vomitar esos grandes tubos de hierro y bronce). Los fusileros seguían disparando, con su consabido “Crac, crac” tableteando en la cubierta rival, derribando hombres en la cubierta, los palos e incluso en las portas.
- Informe, señor Stuart-Philips – preguntó Irwin al ensangrentado teniente, con un feo corte en el brazo y otro en la pierna.
- Hemos perdido unas dos docenas de hombres, señor. Algunos heridos, a los que los españoles no han rematado, lo que les honra. Siguen en su barco, aunque hemos recogido a los que…
- Muy bien, teniente. Disponga de nuevo a su brigada, dispararemos y después… _________________ Sven Knutsonn,Tapperhet de la Armada Sueca
Stefano Scanzi,Rossa de la Armada Veneciana
Adam Stuart-Philips,Virginie de la Armada Británica
Sir Damien Philips-MacIntyre, Prince George de la Armada Británica |
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pytor Socio

Registrado: 06 Mar 2006 Mensajes: 48
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Publicado: Jue Mayo 31, 2007 7:37 am Asunto: |
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Otra andanada del Prince George sacudio de proa a popa al Principe de Asturias, Moreno se habia trastabillado y corria hacia babor donde nuestros artilleros disparaban con saña al Excellent.
Moreno vío desde la altura del puente como el Excellent estaba totalmente desorganizado y no habia ninguna partida de fusileros ni nadie para evitar un abordaje. "Esta es la nuestra, tomaremos esa chalupa de Collinwood", los garfios de abordaje volaron y atraparon al sorprendido Excellent, unas docenas de españoles estaban dispuestos a saltar sobre el barco ingles cuando el Culloden lanzó una andanada admirable que barrió el principe de popa a proa, el palo mayor cayó sobre la banda de babor, las bajas eran enormes y habia que quitar de enmedio el palo mayor antes de organizar el abordaje.
"Mierda, hemos perdido la sorpresa" pensó Moreno mientras veía como el personal del Excellent se recuperaba de la sorpresa y montaban un dispositivo de ataque.
"Corten garfios, salgamos de aqui!!!!!!" "Artilleros de babor, recojan hachas de abordaje, a cubierta!!!!!"
Medio minuto despues el Prince George aferraba nuestro estribor solo para ver sus cuerdas de nuevo cortadas, en babor no hubo tiempo, acababamos de echar el palo mayor al mar cuando decenas de ingleses saltaban sobre el Principe de Asturias.
Los veinet fusileros de infanteria embarcados que quedaban lanzaron una descarga cerrada perfecta abatiendo a muchos ingleses, luego mientras los bitanicos pugnaban con la marineria se vieron atacados por la retaguardia por los artilleros y refuerzos de estribor al mando del propio Moreno. Los ingleses sorprendidos por la respuesta furiosa de un barco que creian hundido y sin refuerzos desde su propio buque se vieron obligados a rendirse.
El Almirante Moreno exhausto dío un nuevo vistazo a la situación, su barco era un despojo, faltaban 2 de los grandes palos, cientos de españoles habian muerto ó estaban heridos de consideración, el buque tenia grandisimos destrozos en su obra muerta y muchas piezas de artilleria estaban inservibles.
A babor el Excellent estaba en buenas condiciones si no fuera porque su velamen habia perdido la Mesana y su tripulación estaba muy disminuida.
A estribor el Prince George vomitaba muerte sobre nuestro barco de manera regular, de todas maneras el gallardo buque lo iba a pasar mal para volver a Inglaterra, su casco presentaba grandes destrozos, el aparejo estaba hecho trizas y el virulento incendio de la popa crecía cada vez más, explosiones de la munición de los cañones poperos se producian de cuando en cuando, el rojo de los uniformes ingleses se disimulaba co el de la sangre que la arena esparcida no podía contener.
A popa estaba el Culloden, siempre el Culloden, sin un palo habia vuelto a la batalla y junto con el Prince nos estaba machacando, esos dos demonios de capitanes se iban a salir con la suya, eso si, aun nos llevariamos a más isleños a la tumba.
A lo lejos Moreno vío como el Concepción tambien se rendía, alzó en su unico pañlo el gallardete de Almirante de la flota y con orgullo vío como el Oriente escapaba de sus enemigos que a pesar de su superioridad no habien podido con aquellos bravos. El San Nicolas y el San Jose ponian proa a Cadiz, Moreno esperaba que alguno pudiera escapar, a pesar de seguir dando ordenes para salir de la tenaza britanica no creia poder conseguirlo, si sus ultimas esperanzas se disipaban debia de pensar en acabar aquella lucha insensata.
De reojo vío al contramaestre totalmente ensangrentado y con la mirada perdida, corria hacia los niveles inferiores con una tea en la mano....¿no ira este insensato a...? !Detened a ese loco!!!!!!. Moreno levantó su pistola y apuntó lo mejor que pudo. |
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beckelar

Registrado: 09 Dic 2006 Mensajes: 17
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Publicado: Mar Jul 03, 2007 11:37 am Asunto: |
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-¿Por qué no toma el buque, señor Irwin? Está rendido, inerme en sus manos. ¡¡Acabe con esto, quiero ver la Union Jack ondeando en su único palo!!- el comodoro gritaba, ronco y rojo de furia, haciendo ademán de lanzar el mismo uno de los garfios de abordaje.
- La batalla ha acabado. Puedo hundirlo, apresarlo o quemarlo, pero eso no cambiará el rumbo de esta. Hemos ganado, y el Príncipe de Asturias fue el principal escollo para ello. Ahora he de velar por mi barco- una explosión sacudió el barco, una deflagración no producida por disparo alguno, pues hacía varios minutos que nadie hacía fuego en las inmediaciones. Miró por la borda y vio a la deriva un pedazo del ya maltratado timón- Manden una señal al Excellent. Díganle que tendrá que remolcarnos a Pompey o, al menos, ponernos en la dirección correcta.
El incendio por fin fue apagado. La segunda cubierta estaba ennegrecida y chamuscada, mientras las brigadas se afanaban en apagar los últimos rescoldos de llamas. Solo algún que otro fiero marinero lanzaba garfios, sin mucha convicción, bajo la atenta mirada de Damien Philips-MacIntyre. El barco estaba bastante machacado (sobre todo el casco y el aparejo, aunque el mayor se mantenía en pie a duras penas), sin timón, pero con la tripulación no muy mermada y con la moral bastante alta debido a todo lo que había ocurrido alrededor. Este empuje sufrió un serio revés cuando alguien desde la cofa de mesana, a través del humo, gritó: “¡¡El Victory se hunde!!!”. Después de 5 horas de combate y de aguantar el fuego de hasta cuatro barcos a la vez, la insignia de la escuadra británica era engullida por el mar. Veía cómo los de a bordo, amigos y enemigos, abandonaban el navío de vuelta al (ahora) buque insignia, el Santísima Trinidad. Eso le recordó algo.
- Señor Stuart-Philips- el joven teniente, tiznado de pólvora y con una herida en el brazo, acudió presuroso-coja mi esquife. Bájelo lo antes posible y, con la debida pompa y los infantes de marina más presentables que encuentre, vaya a recoger el sable….no, no lo recoja. Dígale al capitán del Príncipe de Asturias que me encantará cenar con él, que acepte mi hospitalidad con todos los honores y que aseguro el bienestar de todos sus hombres. Dígale que, bajo mi responsabilidad, serán liberados una vez llegados a Inglaterra, enviados a Francia bajo promesa de no levantarse en armas contra nuestra nación otra vez, y que él se hospedará en mi casa de Barnhem hasta que sea canjeado o liberado. Y añada…Espere, iré con usted, y me traducirá. Comodoro, espero que podrá encargarse del que fue su mando hasta que yo vuelva.
El comodoro asintió, satisfecho con el cambio experimentado en el capitán y su oficialidad. Este, a los pocos momentos, cruzaba la escasa distancia que le separaba del 112 español, con un teniente, dos “langostas” y un imberbe servidor de una de las piezas, el pequeño Brian Starr, que iba a asistir a un momento histórico (del que declino poner imagen, pues en todos los cuadros que he encontrado el capitán rendido entrega el sable, y lo que yo busco es la mano de Moreno-Pytor)
Hasta aquí la batalla. Ha sido un placer y un privilegio enfrentarme a todos ustedes, aunque solo me haya encarado con uno (que, dicho sea de paso, vale una escuadra por sí mismo). Ha sido un honor y una gran satisfacción compartir colores y bandera con tantos y tan buenos compañeros. Tengo decididos mis votos, pero me parece injusto no poder votar a aquellos que hemos encontrado enfrente, cuando su papel ha sido digno y meritorio. Pero bueno, ¿qué se le va a hacer?
Un par de cosas, a modo de finiquitado de lo más freakie. La primera (y sé que al respecto de los PV no varía, pero sí con relación a la historia. Por cierto, ¿cuántos habremos hecho? Porque con el Victory los españoles seguro que suben mucho) es acerca del Príncipe de Asturias (lo que me toca más de cerca) y los buques desarbolados. ¿Qué pasará con ellos?¿Quienes volverán sanos y salvos a Cádiz? Agradecería un relato (con fines narrativos), bien de nuestros bienamados enemigos, bien de nuestro nunca del todo ponderado y suficientemente elogiado M&C (ese Juancar, ese Juancar, eh, eh…).
Y, lo segundo…Adoro a este Master porque me evita trabajos que yo mismo suelo hacer, como el número de casillas de daño que infringe mi buque, el que recibe, etc. Y con respecto a los otros no lo sé, y quizá esto es discutible, pero dada la intencionalidad de mis actos y su lógico y evidente resultado, amén de las 2 casillas de aparejo que le tiré al Culloden (sorry!!), el Príncipe de Asturias (único pecio al que conseguí dar o dañar) creo que ha sufrido 6A, 2Ñ, 2C y 3T adicionales, causados por los repetidos choques que mi barco buscó con él. Que no solo con cañones se combate, y que ya se sabe, si tienes mejor “airbag” que el otro lo mejor es jugar al gallina  _________________ Sven Knutsonn,Tapperhet de la Armada Sueca
Stefano Scanzi,Rossa de la Armada Veneciana
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